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Planeta Selva | 2017 | HD1080 AAC ESPAÑOL | VS | 26/26

Autor: Sandroin el 12-09-2017, 16:45, Visitas: 2054

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Planeta Selva | 2017 | HD1080 AAC ESPAÑOL | VS

‘Planeta selva’ (‘Jungle planet’), la nueva serie documental de La 2 rodada íntegramente en formato 4K, que da la vuelta al mundo para conocer los bosques y selvas más impresionantes de la Tierra y ofrecer una visión completa de su fauna y biodiversidad. En los 26 documentales, de media hora de duración, se visitan lugares como Madagascar, Australia, California, Costa Rica, Canarias o la taiga finlandesa, entre otros. Una oportunidad de conocer la naturaleza de los cinco continentes que comienza con el capítulo: ‘El despertar de la vida’.

La selva tropical nubosa en Costa Rica, selvas ancestrales del sur este asiático, la taiga finlandesa -el bosque más grande del mundo-, el bosque espinoso de Madagascar, las ciénagas eternas de Florida, las sabanas de Sudáfrica, la laurisilva de las Islas Canarias… Son algunos de los muchos lugares con los que sorprenderá al espectador ‘Planeta selva’, una producción de Terra Incognita Docs en colaboración con RTVE y Canal Sur, que recorre los principales bosques y selvas del planeta Tierra para conocer su fauna, biodiversidad y su importancia en la vida del planeta.

Los documentales, de media hora de duración, cuentan con una espectacular grabación en formato 4K, grabados con los últimos avances tecnológicos: drones, time-lapses y cámaras de alta velocidad con los mejores y más experimentados equipos humanos en la grabación de documentales de naturaleza.

Esta nueva serie documental de La 2 es el resultado de más de dos años de grabación en los destinos más ocultos y exóticos de los cinco continentes, desde las selvas de Borneo donde habitan los últimos orangutanes a los míticos baobabs de Madagascar; la gélida taiga Finlandesa donde hiberna el oso pardo, al bushveld sudafricano del mítico Kruger; las selvas de Costa Rica y los bosques de secuoyas a las riberas del Delta del Danubio… y así hasta 12 países entre los que España tendrá su protagonismo con la visita a la laurisilva canaria, dehesas ibéricas, pinares mediterráneos, hayedos palentinos o la dehesa extremeña, entre otros lugares.

‘Planeta selva’ muestra la riqueza, la diversidad y la belleza de los bosques del Mundo, de sus selvas y junglas, y sirve para comprender y disfrutar con los últimos grandes bosques del Planeta, con el objetivo de sensibilizar al público sobre la necesidad de protegerlos y cuidarlos.


Montaje de R2D2

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1. El despertar de la vida

La vida en la Tierra se caracteriza por su enorme riqueza. Todavía hoy gran parte de su superficie está cubierta bosques y selvas, los ecosistemas terrestres que acaparan la mayor diversidad de formas de vivientes. Este primer capítulo de ‘Planeta selva’ muestra la diversidad de esos ecosistemas y explica cómo la fauna se adapta para vivir en ellos.

2. El paraíso australiano

En este capítulo, nos adentramos en la isla más grande del mundo para descubrir su húmeda jungla tropical donde habita una exclusiva fauna. Australia, un continente cerrado y aislado, cuenta con zorros voladores, pájaros rifles, palomas blancas, estorninos metálicos o canguros arborícolas en sus antiguas selvas como la tropical de Daintree. Este era un mundo perdido hasta hace apenas dos siglos, un lugar enigmático que aún tiene mucho que descubrir, una enorme isla continente que alberga una jungla acariciada por las lluvias y la humedad que sirve como refugio para una fauna exclusiva que vive al margen del gran desierto australiano y se concentra en Queensland.

En estas selvas habitan aves del paraíso, casuarios, canguros arborícolas y un sinfín de endemismos únicos en el mundo. Planeta selva descubre cómo la jungla florece por la humedad del Océano Pacífico y por las montañas que emergen casi desde el propio océano hasta chocar con las nubes.

La jungla australiana es un ecosistema lleno de oportunidades donde se fusiona la vida de plantas y animales. El refugio lo forman las altas ramas, lugar donde forman ruidosas colonias los zorros voladores.

Mientras para atraer a las hembras, el pájaro rifle frecuenta varios posaderos muy bien situados en la selva y los loros arco iris forman pequeñas bandadas que buscan árboles en flor. Las palomas blancas, no pasan desapercibidas en este verde paraíso ya que son las que más saben explotar todos los recursos que ofrece la jungla. En la época de cría recolectan ramas que eligen según tamaño y grosor y con ellas preparar un nido en algún lugar discreto.

3. El Edén tropical

Las selvas neotropicales de Sudamérica se extienden tapizando enormes territorios con una increíble diversidad de árboles y plantas. Orquídeas y bromelias crecen sobre las ramas formando un bosque aéreo. La diversidad de animales es fabulosa: jaguares, monos, tucanes, iguanas... entre todos forman una de las comunidades más ricas del planeta.

La selva tropical nubosa en Costa Rica, selvas ancestrales del sur este asiático, la taiga finlandesa -el bosque más grande del mundo-, el bosque espinoso de Madagascar, las ciénagas eternas de Florida, las sabanas de Sudáfrica, la laurisilva de las Islas Canarias...

4. La selva de los espíritus

La selva de los espíritus' es la cuarta entrega de 'Planeta Selva' que descubre Madagascar, una de las selvas tropicales más extrañas del mundo donde habitan lémures que aúllan al amanecer y al atardecer. Se trata de un ecosistema extraordinario y exclusivo donde sobreviven más de catorce especie de lémures, treinta de camaleones, extrañas aves e innumerables y llamativos insectos.

Madagascar es la cuarta isla más grande del planeta, situada frente a las costas de África oriental, por debajo del ecuador, en la región intertropical. Pero no solo es una de las más grandes, es la más antigua, y aislada desde hace casi 150 millones de años. Este magnífico territorio se ha convertido en un singular laboratorio natural donde la mayoría de sus plantas y animales son exclusivos. A esta jungla no llegaron panteras ni serpientes. Unos de los habitantes que saludan al amanecer son una especie de primates, los indris, el mayor lémur que puede encontrarse a día de hoy en Madagascar. Mientras, las palomas azules aparecen después de una noche fresca y lluviosa.

La mitad de las especies de camaleón solo se encuentran en este lugar, entre ellas el camaleón gigante que con casi 70 cm de longitud es la especie más grande del mundo. Durante toda su vida capturan gran cantidad de insectos pero cuando alcanzan las mayores dimensiones pueden incluir pequeños pájaros y mamíferos.

En Madagascar se encuentran los mejores trajes de camuflaje, desde los chotacabras, unas aves que parecen un puñado de hojas secas, a los gecos, unos reptiles que se asemejan a cortezas vivientes, ramas o tocones.

Esta selva también ofrece muchos lugares tranquilos donde ocultarse como los bosques de bambú gigante, unos de los más curiosos. Esta especie crece tanto que se comba formando arcos enormes. Además, en este amplio ecosistema también sobreviven plantas como los helechos, algunos de pequeño tamaño crean un ambiente muy apropiado para ranas y reptiles.

5. Selvas ancestrales

Un capítulo en el que el equipo recorre el sudeste asiático para visitar una de las selvas más antiguas del mundo con 15 millones de años de vida. En ellas habitan especies únicas como los orangutanes, el lagarto volador, los osos malayos o las flores rafflesias.

Borneo es la tercera mayor isla del mundo y se ubica en el sudeste de Asia, cerca del archipiélago malayo. Sus selvas están habitadas por una fauna única y exclusiva con un protagonista especial, el orangután, que convive con osos malayos, lagartos voladores, gigantes flores rafflesias, macacos o calaos de picos inmensos.

La vida de la selva transcurre frente a la mirada de unos personajes muy observadores: los orangutanes, perfectos conocedores de estas junglas que solo viven en Borneo y Sumatra. A esta especie se le conoce en la isla como "el hombre de las selvas” por su gran parecido con el ser humano.

Al orangután lo acompañan otros monos en su cálido y húmedo hogar, como el langur rojo (Presbytis rubicunda) o los macacos de cola de cerdo (Macaca nemestrina). En estas selvas los dueños son los invertebrados aunque uno de sus enemigos, el lagarto volador, experto en atrapar hormigas, los acompaña en esta isla en la que la cantidad de biomasa producida por los insectos permite que vivan una de las mayores colonias de murciélagos del planeta.

En la jungla de Borneo se respira humedad. En este mundo singular crecen los capullos de las rafflesias, las flores más grandes del mundo, con un metro de diámetro y hasta diez kilos de peso. Tan sólo florecerán el 30% ya que el resto se estropea. Otros frutos de la lluvia son los mosquitos que provocan que nadie esté a salvo de sus diminutas y punzantes mandíbulas.

6. La taiga, el bosque infinito

Capítulo en el que el equipo visita la Taiga, el bosque más grande del planeta que ocupa las regiones boreales de Norteamérica, Europa y Asia. En este gélido lugar habitan animales como los osos pardos, ciervos, renos, cuervos o el águila real entre otros. Unos auténticos supervivientes a las bajísimas temperaturas.

En las regiones boreales del planeta, desde el norte de Europa hasta los confines de Asia; desde Alaska al extremo norte de Canadá, se extiende una inmensa legión de árboles: es la Taiga, el bosque más grande del planeta. Este inmenso paraje de dimensiones infinitas y condiciones ambientales muy duras está habitado por enormes osos pardos, glotones, lobos, alces y una variopinta diversidad de pequeños seres.

El invierno es la estación que manda aquí cerca de ocho meses cada año y por ello pueden verse estampas heladas con ciervos en nieve, osos pardos y cuervos en árboles y paisajes. Estos grandes mamíferos sobreviven a las bajísimas temperaturas, las nevadas y la escasez de alimento. Los cuervos son excelentes supervivientes, los renos viajan cientos de kilómetros expulsados por la gélida tundra para guarecerse en la taiga arbolada y reconfortante.

Algunos animales, como los osos pardos necesitan engordar hasta duplicar su peso para pasar el invierno escondidos, dormitando en sus guaridas. Cada día del otoño pueden ingerir hasta 45 kilos de comida.

Mientras, las coníferas saben muy bien como soportar el viento, el hielo o la nieve... Su diseño se basa en pequeños detalles como la disposición de sus ramas dirigidas hacia abajo, para que nunca se acumule tanta la nieve como para troncharlas.

La taiga es el hogar de todos estos seres: el ecosistema terrestre más amplio que concentra el 60% de la biomasa del planeta. Un bosque silencioso, frío, oscuro y denso.

7. Un mundo de espinas

En el extremo sur de Madagascar, un territorio seco y amplio, se extiende el bosque espinoso: en una franja de unos cien kilómetros que recorre la costa desde el sur hasta el oeste. Un lugar en el que crecen la mayor parte de baobabs y habita una fauna muy diversa y especial: sifakas, camaleones, lagartijas de tres ojos, multitud de pájaros endémicos, tortugas estrelladas. Todos ellos se han adaptado a vivir entre las espinas punzantes y una sequía permanente.

Este mundo de espinas, donde parece imposible moverse, resulta ser un lugar con una extraordinaria biodiversidad: el 95% de sus plantas son únicas en el mundo. Entre las plantas que hacen de este bosque un lugar tan especial destacan las extrañas y larguísimas didiráceas, conocidas localmente como "plantas pulpo”, unas plantas espinosas con aspecto de cactus.

Entre los habitantes más llamativos de estos bosques, destaca el sifaka de Verraux, lémures de pelaje sedoso y denso a pesar de habitar en un ambiente caluroso en el que las precipitaciones apenas llegan a un tercio de litro al año por metro cuadrado. Los baobabs de troncos gigantescos, que funcionan como enormes toneles para almacenar agua, medran sin dificultad en este ecosistema árido.

El sotobosque es la residencia de la tortuga radiada, otro endemismo exclusivo de este bosque aunque uno de los personajes más raro es el chotacabras, cuyo plumaje parece un montón de hojas secas.

Un bosque único en el mundo poblado por seres adaptados a sobrevivir entre espinas, púas, jugos tóxicos y una aridez extrema. A pesar de estos inconvenientes el bosque espinoso de Madagascar acapara una biodiversidad única en la Tierra.

8. Selva en las nubes

La selva tropical nubosa es un ecosistema peculiar que crece en regiones ecuatoriales encaramada a cumbres por encima de los dos mil metros de altura, donde las nubes dejan agua de forma permanente y el clima es frío. En este lugar vive el quetzal, diversas especies de colibríes, gatos salvajes, monos y serpientes que se han tenido que acostumbrarse a la falta de visibilidad, la escasez de radiación solar y a las frías temperaturas.

Estas selvas nubosas tropicales americanas están unidas a las cadenas montañosas del continente donde los Andes son la mejor referencia. Pero en Costa Rica, la presencia continua de nubes y brumas provoca unas condiciones ambientales muy únicas.

En las zonas elevadas habita el perezoso de dos dedos, cuyo pelo largo y grueso es esencial para mantenerse caliente y seco en esta selva que también acoge a otros animales mucho más activos y rápidos como los monos cariblancas.

Los cariblancas viven en un jardín aéreo y centran su actividad en recorrer su territorio en busca de comida.Pueden desplazarse más de tres kilómetros en un solo día a través de las ramas de estas junglas en las que las plantas epífitas son muy abundantes. Aparte de líquenes y helechos, solo en Costa Rica se conocen más de 1.500 especies de orquídeas y más de 200 de bromelias.

Entre brumas y nieblas viven algunos animales de colores y brillos como los quetzales, uno de los animales más llamativos de la jungla con un color rojo muy vistoso. A sus pies, entre la vegetación, habitan los colibríes que se han hecho dueños de un nico muy sugerente: las flores colgantes de la selva.

La selva nubosa es un escenario mágico donde la niebla abre y cierra el telón muchas veces a lo largo del día: unas veces muestra su lado más trágico, pero otras deja entrever la riqueza, diversidad y la belleza de un mundo único anclado entre montañas y nubes.

9. Las ciénagas eternas

En este capítulo se recorre la Península de Florida, en concreto los Everglades, el mayor y más importante humedal de EE.UU. Un universo único en el que habitan seres excepcionales como caimanes, pájaros carpinteros o pico tijeras. La Península de Florida acapara una inmensa riqueza forestal adaptada a los humedales y pantanales. Aquí crecen los cipreses calvos y multitud de especies arbóreas que conforman el hogar anfibio de ciervos, caimanes, cigüeñas calvas, multitud de serpientes e infinidad de aves. Everglades se puede traducir como "ciénagas eternas".

Aquí el agua marca el carácter del territorio. Los cipreses crecen sobre el agua cenagosa, una excepción entre las coníferas ya que ninguna es capaz de vivir sumergida, mientras que estos cipreses emergen del agua y se agarran a los suelos gracias a sus raíces, entre sus raíces y troncos se ocultan depredadores antidiluvianos.

Los caimanes habitan en este lugar que apenas ha cambiado a lo largo de 240 millones de euros. Son los grandes depredadores acuáticos de los ríos y humedales y con ellos en el ambiente, nadie está a salvo de sus colmillos. El clima de los Everglades es cálido y húmedo, subtropical, con temperaturas que varían entre los 18 y los 29 grados de media a lo largo del año y por ello es una tierra de acogida para muchas especies de aves.

Durante el invierno, las playas que dan al mar, se llenan de gaviotas, limícolas y pico tijeras, una especie de ave muy extraña. En el interior del pantanal, el escenario cambia. Solo en Florida crecen 300 especies de árboles, la mitad originarias de la zona, palmeras, pinos o robles adaptados a la abundancia del agua que los rodea. Los líquenes tapizan las viejas ramas de los cipreses. y los nenúfares de distintas especies ocupan amplias superficies de aguas abiertas.

En este complejo bosque todos son importantes. Las ardillas son imprescindibles en estas junglas heterogéneas ya que ayudan a expandir y revitalizar el bosque al ocultar las semillas en el suelo. La fauna, muy diversa, también acoge a los pájaros carpinteros, que preparan despensas en las que esconden sus tesoros culinarios. Mientras, en las aguas someras y ricas en nutrientes abundan los crustáceos, moluscos e invertebrados: cangrejos, camarones, caracoles o gusanos. Este lugar es un universo único y complejo que alberga una inmensa colección de seres realmente excepcionales, acostumbrados a la incertidumbre y la dualidad de las ciénagas eternas.

10. El bosque de fuego

La serie, que viaja por primera vez a España, se centra en el Pinar Canario, uno de los bosques más especiales del mundo, que crece entre volcanes, cenizas y rocas. Allí habitan el pinzón azul, el canario, los lagartos tizones y plantas únicas como los característicos tajinastes rojos en Tenerife o los alhelíes, bejeques y picos de fuego.

Uno de los bosques más extraordinarios del mundo crece en conos volcánicos, entre rocas y cenizas. Se trata de los pinares canarios, capaces de crecer después de los incendios. Este pino endémico de las islas Canarias se distribuye por las islas más escarpadas: Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. Entre sus ramas viven animales únicos, como el pinzón azul, el canario o el halcón tagarote.

En esa variada geografía no está solo. Aquí crecen plantas extrañas, únicas en el mundo, como las tabaibas, alhelíes, bejeques, fistuleras o picos de fuego. A ellas se suma una red de insectos en la que las omnipresentes hormigas visitan las flores de este jardín botánico lleno de posibilidades alimenticias.

Los pinares también comparten territorio con los tajinastes rojos, blancos o azules. Un grupo de plantas propio de las Islas Canarias muy importantes en el ecosistema ya que atraen multitud de aves con sus aromas. El pinzón azul habita en los pinares de montaña de Tenerife y Gran Canaria donde se alimentan, en su mayoría, de las semillas de los pinos.

Distintos lagartos acompañan a los pinares en los ambientes más cálidos, como los lagartos tizones en Tenerife y La Palma. Éstos aprovechan los higos maduros y los frutos de todo tipo de plantas para comer e hidratarse. Las idas y venidas de las nubes en las zonas más altas condicionan la vida de estas grandes lagartijas que necesitan los rayos de sol para calentar su cuerpo y activarse. En la isla de Gran Canaria habita el lagarto gigante que cuenta con el récord de tamaño entre los reptiles isleños, ya que puede alcanzar los 80 centímetros de longitud.

Más de la mitad de la superficie forestal del archipiélago canario está cubierta por bosques de pinos. Los vecinos habituales son los cuervos, que encuentran un ecosistema cómodo donde alimentarse con facilidad.

Ambos, pinos y cuervos, son dos seres resistentes, duros y versátiles capaces de aprovechar hasta la menor oportunidad. En estas islas extremas conviven mundos opuestos: unos secos y arrasados por el sol y otros húmedos acompañados por las blandas y húmedas nubes que nacen en el océano.

En ambos mundos crece uno de los pinos más resistentes y exclusivo: el pino canario, que comenzó su larguísima andadura hace 135 millones de años.

11. Una jungla de aromas

La serie, que viaja esta vez a Australia, se centra en los bosques de eucaliptos del continente donde pueden encontrarse más de 600 especies de este árbol. Entre su variada fauna destacan koalas, cacatúas, zorros voladores, loros, walabis o pitones.

Todos los elementos de este ecosistema son originales y permanecen vinculados a los aromáticos y versátiles eucaliptos. Australia, Nueva Zelanda y otras pequeñas islas cercanas son la patria original de los eucaliptos, y aquí es donde más extensión ocupan, con más de 600 especies.

Algunos animales viven subidos a sus ramas, como los koalas que están especializados en comer hojas de eucaliptos. Sólo habitan en la zona este y sureste de Australia, más húmeda por las corrientes del Pacífico.

Mucha de la fauna más característica del continente australiano depende directamente de estos bosques ya que se alimentan de sus hojas, sus frutos o sus flores. Las hormigas tejedoras utilizan las hojas de los eucaliptos para construir los nidos con las sedas de sus larvas.

Estos nidos no son exclusivos de las hormigas. Muchas aves construyen su hábitat entre sus ramas o en el interior de los huecos de los troncos; como las cacatúas blancas, una de las aves más características de Australia. Otras aves buscan terrenos despejados entre los árboles. Los walabis de roca viven entre los bosques de eucaliptos y los roquedos.

Mientras, la pitón, que husmea por las cercanías, sí que puede engullir los huevos o los pollos del alcaraván. El chocotabras arbóreo también se oculta con su plumaje y observa el paseo de la serpiente.

En ninguna parte del mundo existe una asociación de flora y fauna tan característica y peculiar como la de estos bosques de eucaliptos. Sus condiciones ambientales pueden ser muy duras, ya que los fuegos son habituales y pueden devastar amplios territorios del bosque; las sequías pueden durar decenas de años y parar el crecimiento de los árboles; pero todos los elementos de estos bosques son capaces de adaptarse a los distintos problemas, produciendo una gran diversidad de plantas, marsupiales, reptiles o aves totalmente exclusivos de este continente.

12. El bosque mariposa

La serie descubre el bosque bushveld del África austral, un lugar que forma parte de las inmensas sabanas que cubren gran parte del continente. Allí habita una fauna muy especial compuesta por ñúes, kudues, rinocerontes, cebras o elefantes.

Los bosques del sur crecen muy lejos de las profundas selvas del ecuador o de las planicies herbosas donde pastan millones de cebras o ñúes. Conocido como bushveld, cubre el sureste de Botsuana, el norte de Sudáfrica y el sur de Zimbabue.

Es un enorme laberinto de árboles y arbustos que sirve de refugio a una ingente cantidad de animales, algunos de ellos en estado crítico de conservación como el rinoceronte negro, una especie que debe resistir a lo largo del año temperaturas cambiantes que oscilan entre los menos tres y los cuarenta grados.

Por este paisaje se mueven los búfalos, las cebras o los ñúes. Les acompañan grupos de impalas y discretos kudues que se ocultan fácilmente en el sotobosque. Los licaones, especie en peligro de extinción, también se emboscan en el bushveld.

Los elefantes modelan grandes territorios de bosque gracias a su fuerza y voracidad. Cada uno necesita comer más de doscientos kilos de vegetales diarios, que incluyen ramas, hojas y raíces.

El bushveld varía según cambian las características del terreno y el clima. Los ríos Limpopo y Olifants atraviesan enormes extensiones de bosque y aportan agua y frescor durante el verano. Mientras se reseca, los árboles cercanos a los ríos sirven de refugio a la multitud de seres que encuentran comida en abundancia. Además, esta sabana cuenta también con otros depredadores como las hienas que ocupan el cenit de la pirámide trófica del bosque por encima de leones y leopardos.

Estos bosques forman paisajes de colores otoñales y dan refugio a la fauna más notable y llamativa del continente africano.

13. La selva de la luna

Este capítulo descubre los manglares de Borneo y Malasia, uno de los bosques más ricos y mejor conservados. En esta jungla, animales como los monos narigudos, los saltarines, langures plateados y jabalíes han tenido que adaptarse a las idas y venidas de las mareas de un bosque mágico que depende del influjo rítmico de la luna.

El manglar es uno de los bosques más peculiares del planeta. Son muchos los seres que se refugian en esta jungla que crece entre agua salada, atmósfera tropical y el influjo de la luna que da forma a uno de los ecosistemas más productivos, extraños y desconocidos de la Tierra. Los de Borneo y Malasia son algunos de los más ricos y mejor conservados.

Los árboles del manglar son capaces de vivir en el agua salada del mar. Casi ninguna planta resiste ese ambiente pero sus peculiaridades van más allá de esa adaptación.

Es un bosque anfibio que se ha adaptado a las subidas y bajadas de las mareas. Algunos de sus habitantes más incondicionales se refugian en la selva a la espera de que baje la marea y disminuya el calor, como los cangrejos violinistas.

Sobre las colinas que dominan el manglar el aire es diferente. Los monos narigudos pasan buena parte de su tiempo durmiendo entre las ramas mientras que no muy lejos, en las ramas más bajas, los macacos cangrejeros también se entregan al relax.

El territorio de los saltarines se extiende por los manglares de los mares de la región Indo-Pacífica y el Atlántico africano. Su hábitat es el lodo retenido por las raíces de los mangles. Tienen unos pliegues especiales que retienen el agua y cuando están fuera del mar, contraen los ojos para humedecerlos con el agua guardada en esos pliegues.

Mientras, en la zona alta del manglar, habitan los langures plateados, más veloces y rápidos que los narigudos. Suelen buscar la frontera entre la playa y los árboles donde abundan las lianas y los regatos de agua dulce. Un poco más arriba, con el manglar anegado, los macacos y los jabalíes barbados aprovechan los frutos de las palmeras próximas.

14. Selvas en el mar

Este capítulo descubre la región conocida como la Macaronesia que comprende las selvas de Azores, Madeira y Canarias. En la laurisilva canaria sobreviven 25 especies de árboles, 500 especies únicas de plantas y habitan animales como las aves marinas, el pinzón, los gavilanes o los petirrojos.

Las islas de la Macaronesia tienen una antigüedad superior a los 15 millones de años. Todas ellas, de origen volcánico, jamás han estado unidas a ningún continente. Los bosques húmedos resistieron allí, y de hecho la laurisilva es una selva fósil donde sobreviven cerca de 25 especies de árboles que casi no han cambiado en todo ese tiempo. Los pájaros que habitan en ella, como los petirrojos, disponen de una inmensa oferta de rincones mullidos y tranquilos para instalar su nido. La paloma turqué es una especie única que solo habita allí.

Los vientos alisios arrastran la humedad del océano. Ese viento permanente es el medio de transporte de las pardelas, que sobrevuelan las olas en busca de peces y calamares.

Estas aves marinas crían en las islas más solitarias de las Canarias. Las plantas y animales que acaban colonizando islas apartadas tienden a diferenciarse rápidamente. Además, el pinzón vulgar europeo ha divergido en tres subespecies de aspecto bien diferente desde que llegaron a Canarias los primeros ejemplares hace más de un millón de años.

Por un lado, estos bosques amparan una enorme riqueza en plantas exclusivas, pero, por otro lado, recrea un mundo antiguo con árboles que no han variado su aspecto en millones de años.

Los gavilanes se alimentan en la espesura, cazando a las pequeñas aves que habitan en esta selva. La densidad de aves en la laurisilva es escasa por lo que no existe una gran población de Gavilanes. Sólo en la isla de La Gomera habitan cerca de mil especies de invertebrados; la gran mayoría en la laurisilva.

15. Bosques de ribera

Este capítulo descubre los bosques de galería del Delta del Danubio, uno de los últimos paraísos naturales de Europa. En él habitan 1.200 especies de plantas, 300 de pájaros y 45 de peces de agua dulce, entre los más característicos, los caballos del Bosque de Letea, el chacal dorado, el sapo de vientre de fuego y árboles como fresnos y álamos.

Los bosques de galería forman selvas espesas que escoltan a los cauces fluviales en los más variados parajes de ambos hemisferios y uno de los ejemplos mejor conservado y más salvaje sobrevive en el Delta del Danubio. Se trata de un laberinto vegetal que se prolonga decenas de kilómetros a lo largo de los brazos de agua y los canales de la desembocadura del gran río. Es un ecosistema que sirve de refugio frente a un ambiente más seco y hostil.

Los árboles que forman este bosque necesitan suelos muy húmedos y fértiles y son capaces de soportar las inundaciones temporales que provocan las lluvias de primavera o los deshielos. Fresnos, sauces o álamos suelen presentar grandes tallas y copas vitales para aves gregarias, como las grajas y para algunas aves acuáticas, como los cormoranes.

Los bosques de ribera pueden convertirse en el refugio de grandes animales como los caballos del Bosque de Letea, que pertenecen a las pocas razas salvajes que quedan en Europa. Actualmente viven cerca de tres mil caballos que mantienen un frágil equilibrio con el bosque ya que sus manadas, cada vez más numerosas, devoran demasiadas plantas, algunas en peligro de extinción.

Aquí también viven animales como el chacal dorado, un depredador de aspecto parecido al lobo; las garcetas, un cazador ligado a todo tipo de ambientes húmedos, incluidos los bosques de galería; cisnes o galápagos.

El moscón es un pájaro unido muy íntimamente al bosque de galería ya que siempre edifica su nido entre las ramas de sus árboles y utiliza como material de construcción las semillas plumosas y las ramitas de álamos y chopos. Entre los anfibios más llamativos de este ecosistema destaca el sapo de vientre de fuego.

16 Bosque caducifolio

Este capítulo descubre los bosques de hoja caduca que se extienden por el este y oeste de EE.UU. y Canadá, el lejano Oriente, la Patagonia y el corazón de Europa. Un ecosistema marcado por los constantes cambios climáticos y cíclicos en el que se encuentra la mayor diversidad de insectos y aves fuera de los trópicos.

Es un ecosistema único marcado por los cambios permanentes y cíclicos en el que sus árboles forman un enorme dosel, una gigantesca manta vegetal donde se juntan las densas copas creando un ambiente oscuro y fresco. Hayas, carpes, robles o tilos se combinan para cubrir las regiones templadas del norte del planeta, creando paisajes muy misteriosos.

Los bosques de hoja caduca poseen una estructura compleja que se enriquece con una gran diversidad de especies vegetales. Algunos cuentan con cientos de especies de árboles y arbustos.

Estas forestas presentan la mayor diversidad de insectos y aves fuera de los trópicos. En invierno, las condiciones ambientales son muy duras. Los bisontes europeos soportan la estación gracias a su denso abrigo de piel. Su hogar ideal es el bosque caducifolio donde se concentran en manadas que pueden superar los cincuenta individuos y merodean por el bosque apartando la nieve en busca de frutos, raíces y viejos pastos.

En primavera, con las temperaturas más suaves, llegan millones de pájaros que el invierno expulsó hacia el sur, para fabricar sus nidos y formar parejas. Las zonas más meridionales acogen a las aves de origen tropical como las carracas, que reponen fuerzas cazando en el suelo y buscan los viejos nidos que otras aves construyen en los troncos del bosque.

Además, muchas aves de este tipo de bosque deben agradecer a los pájaros carpinteros su afán de construir un nuevo nido cada año, ya que así pueden ocupar los agujeros abandonados, como al pito negro, uno de los pájaros carpinteros más grandes.

Estos bosques de hoja caduca disfrutan de una red permanente de arroyos y ríos entre los que viven las nutrias. Estos mamíferos acuáticos aprovechan los recursos alimenticios de los ríos caudalosos que atraviesan el bosque.

El final del verano y el comienzo del otoño se solapan suavemente: comienzan a madurar los frutos otoñales, abunda la comida y el clima es más suave y húmedo. Es el momento de las setas, las bellotas y los frutos dulces y energéticos.

17 Las junglas de la sed

Este capítulo explora los bosques secos tropicales que se extienden por el suroeste de África, América del Sur y de Centroamérica. Un territorio de clima mixto que ocupa el 42% de la superficie de todos los bosques tropicales y en el que pueden encontrarse más de cien especies de árboles por hectárea. Viven aves y reptiles como los garrobos, grisón, ardillas, pájaro campana y el puma.

En América Central, este tipo de bosque forma una ecorregión dispersa que se extienden desde el sur de México hasta el noroeste de Costa Rica; el Océano Pacífico es la frontera occidental del bosque seco: las playas son su límite.

Cerca de la costa las brumas humedecen el bosque y le ayudan a soportar la inacabable estación seca. Este territorio mixto donde se mezclan las brisas marinas y el sotobosque denso es un lugar ideal para el coatí, un animal muy ágil que busca ecosistemas cálidos.

A nivel mundial, los bosques secos ocupan 42% de la superficie de todos los bosques tropicales, con una extensión aproximada de 11 millones y medio de hectáreas. Además, pueden encontrarse entre 90 y 150 especies de árboles por hectárea.

Los bosques secos son dueños de la existencia de aves, reptiles y todo tipo de seres que viven adaptados a sus condiciones ambientales, donde la lluvia es escasa durante gran parte del año.

Los garrobos, unas iguanas oscuras, siempre parecen cómodas en este bosque, llueva o haga calor. Es el lagarto más rápido del planeta ya que alcanza una velocidad de 35 km/h.

El grisón es un depredador muy activo de la familia de las comadrejas que habita los bosques tropicales americanos. Garrobos de todos los tamaños y grisones pueden, a su vez, ser víctimas del carnívoro más extendido del continente americano: el puma.

También habitan las ardillas, que sólo viven en las selvas y bosques de Centroamérica y la urraca copetona, que solo frecuenta los bosques secos tropicales. Algunos volcanes de esta zona ascienden hasta regiones más amables donde el viento y las nubes logran que el bosque sea más húmedo. Es un lugar perfecto para el pájaro campana; el mono aullador; el primate mejor adaptado al bosque seco neotropical y para la culebra guarda-caminos.

18 El bosque místico

Este capítulo explora los sabinares que crecen en territorios de ambiente mediterráneo y continental siendo los más amplios los de la Península Ibérica. Un ecosistema con un arbolado abierto que se extiende por parajes rocos y fríos en el que viven el lobo, alimoches, roedores, conejos, liebres y lobos.

Los sabinares crecen en territorios de ambiente mediterráneo y continental. Los más amplios y mejor conservados se extienden en por las altas llanuras de la Península Ibérica.

Son bosques muy peculiares que junto con las sabanas africanas y sudamericanas, son las forestas menos densas del planeta. El resultado es un ecosistema con un arbolado abierto que se extiende por parajes rocosos, fríos, secos y de suelos pobres. Sin embargo los ejemplares que crecen en esos páramos pueden medir hasta veinte metros. La soledad y extensión de este bosque facilita la presencia del gran depredador europeo: el lobo.

El sabinar es una especie de ciprés alto y ancho, de morfología muy diversa, mantiene su follaje todo el año. Sus frutos de colores oscuros y consistencia dura son una golosina invernal que aporta calorías en abundancia para infinidad de aves migradoras.

Gracias a este dulce silvestre de navidad sobreviven grandes poblaciones de zorzales y otras aves frugívoras. Cuando el invierno comienza a ceder y ya se atisba la primavera algo cambia en el sabinar. Los alimoches llegan en primavera desde sus cuarteles africanos. Es un buitre pequeño y especializado, que vive de desperdicios y pequeños animales.

En esta época las orquídeas emergen del suelo y despliegan sus asombrosas flores con forma de insecto. A pesar de la aparente sencillez del paisaje las relaciones ecológicas entre plantas y animales del sabinar son muy complejas. Los roedores más pequeños encuentran numerosos huecos donde alojarse y comida en abundancia así como los conejos y liebres que comen los frutos de las sabinas.

Mientras, al principio del verano el joven buitre casi está preparado para volar; las orquídeas comienzan a desaparecer y las ortegas se dejarán ver en el sabinar.

19 La jungla oscura

Este capítulo descubre la selva tropical africana, la segunda más grande en extensión después del Amazonas con más de 700.000 km2 que ocupa el Golfo de Guinea y gran parte del continente. En esta antigua y densa jungla viven los homínidos más parecidos al ser humano, como gorilas y chimpancés, adaptados a las lluvias torrenciales, a la densa vegetación, a sus peligros y sus secretos.

La cantidad de agua condiciona la vida y conforma distintos ecosistemas. El agua es una frontera, pero también el hilo que une todo: plantas, animales y ecosistemas. En su zona más abierta, las aguas de los ríos se llenan de grandes hipopótamos, los animales terrestres más pesados del mundo después de elefantes y rinocerontes. También emergen manadas de búfalos sedientos que llegan desde las llanuras próximas; los facoceros y el antílope jeroglífico.

En el suelo de la selva, los animales se buscan la vida solos por la escasez de comida. Uno de los pocos gigantes que conoce bien la situación son los gorilas, los simios más grandes del planeta.

En el golfo de Guinea existe una sobresaliente diversidad de monos como el talapoin norteño, el más diminuto de los monos africanos. Mientras, el cocodrilo enano y el hipopótamo pigmeo habitan en ríos poco caudalosos del interior de la selva.

Todos estos seres viven en una selva densa, muy rica en lianas, que trepan hacia alturas formando columnas vegetales. Solo el pequeño tamaño de muchos de sus habitantes les permite moverse con comodidad en este laberinto y ocultarse de los peligros.

Como a los chimpancés, que se maravillan ante su pequeña pieza de caza, las selvas africanas todavía ofrecen espacio para la diversión, la curiosidad y la ciencia.

Aquí, los grandes simios antropomorfos como los gorilas y chimpancés, viven en el interior de una de las selvas más antiguas, más estables e inmutables del planeta donde plantas y animales llevan decenas de millones de años interactuando y experimentando la fuerza creativa de la naturaleza en estado puro. Son las últimas selvas vírgenes africanas.

20 En el bosque de los gigantes

Descubre el inmenso bosque de coníferas que se extiende en el oeste americano, desde las montañas hasta el Pacífico. En este ecosistema habitan elefantes marinos, el wapití, los osos negros y el ciervo de cola blanca, entre otros. Además, gran parte de estos bosques, la ocupan las secuoyas, el ser vivo más impresionante que puede alcanzar los 100 metros de altura y en algunos casos, los 3.000 años de vida.

En el legendario oeste americano, desde las tierras solitarias de la Sierra Nevada hasta las costas bañadas por el Pacífico, se extiende un territorio excepcionalmente rico en coníferas. El clima cálido de la costa y las corrientes frías del Pacífico crean un ecosistema costero singular, especialmente productivo, como demuestran las concentraciones de elefantes marinos y aves.

California es una tierra de leyendas donde los bosques y los árboles dan sentido y personalidad a algunos de los parajes más representativos de la vida salvaje de Estados Unidos. La diversidad y riqueza de coníferas en estas latitudes templadas es la más notable del mundo.

El interior cuenta con varias cordilleras paralelas que superan los cuatro mil cuatrocientos metros en sus puntos más altos, como Sierra Nevada, la cadena montañosa más importante. Los bosques de este Parque Nacional dan vida a unas forestas salvajes que amparan a una fauna diversa. En este lugar habita el wapiti, el segundo cérvido más grande del mundo, que puede llegar a pesar 450 kilos. Previo al invierno aparece el oso negro, un omnívoro que ocupa ecosistemas muy diversos, aunque sus favoritos son los bosques de las montañas.

Las legendarias montañas del oeste de California cuentan con una compleja red fluvial que atraviesa las llanuras, valles y bosques. Los pequeños ciervos de cola blanca pueden pesar hasta 160 kilos, algo insignificante cuando está al lado de las secuoyas: los gigantes entre los gigantes. A las secuoyas se les define como los seres vivos más impresionantes ya que pueden superar los 100 metros de altura y mostrar los cuerpos con mayor biomasa del planeta.

En estos bosques las ardillas tienen gran importancia ecológica, no solo por la cantidad de piñones que devoran, también por almacenar y enterrar semillas que luego pueden germinar.

Desde el borde del mar hasta las cumbres alpinas, a casi tres mil metros de altura, se sucede una colección de árboles que baten todos los récords entre los seres vivos por su tamaño, su altura o su edad.

21 El reino del sol

Descubre el bosque caducifolio que se extiende en el centro y noroeste de Madagascar. En este bosque seco y húmedo, según la temporada, sobreviven los reptiles, los lémures, camaleones, saltamontes y los cuervos pechiblancos. Son islas de agua, humedad, sol y sombra.

Al este del continente africano, a más de cuatrocientos kilómetros, emerge la cuarta isla más grande del mundo, Madagascar, con sus bosques malgaches de hojas caducas.

El centro de la isla se rompe en roquedos de grandes dimensiones. Es el bosque seco caducifolio que se extiende desde el mar hasta los 800 metros de altitud donde llueve moderadamente en la estación húmeda pero que en la temporada seca se convierten en un desierto. Ahí sobreviven los mejor adaptados: reptiles capaces de aguantar las largas sequías, aves rudas, que soportan la escasez de agua y lémures que se alimentan de plantas correosas. Mientras hay humedad, es un buen territorio para el lémur catta que se alimenta de las más de 30 especies de plantas.

El bosque que crece entre las rocas forma un extraño ecosistema que ofrece hospitalidad a multitud de animales. Es un territorio de matorrales densos y árboles de más de 20 metros de altura donde los lagartos encuentran su mejor hábitat. También están muy adaptados los camaleones, los saltamontes arco iris y los cuervos pechiblancos.

Este bosque de hojas caducas consigue refugiarse en la humedad y la seguridad de los cañones socavados por los pequeños ríos. Son islas de agua, humedad, sombra y comida donde la foresta permanece verde todo el año y donde se resguarda la vida cuando el calor del sol calcina la gran isla y se secan y pierden sus hojas los bosques que no están a resguardo. Pequeños pájaros como el tetraka de Appert, construyen sus nidos en este enramado mientras que los zorros voladores hacen el turno de noche entre los devoradores de frutos.

Los bosques caducifolios de Madagascar resisten el embate de sus rayos. Son un ecosistema único, habitado por una corte de plantas y animales adaptados a sus estrictas condiciones capaces de sobrevivir en los bosques del sol, cambiantes e implacables.

22 El bosque domado

Este episodio descubre los encinares que se extienden por Andalucía, los más extensos y mejor conservados del mundo. En este bosque de clima muy variable habitan las dos especies más características: el buitre negro y el lince ibérico. Comparten territorio con las grullas, estorninos negros, lagarto ocelado, el rabilargo o los ciervos en otoño.

El ecosistema mediterráneo se extiende por lugares muy alejados: Sudáfrica, California o Australia pero alcanzan su máximo esplendor en torno al mar mediterráneo y más concretamente, en Andalucía.

Las encinas son capaces de crecer en ambientes muy diversos y se caracterizan por soportar un clima muy variable: frío en invierno y tórrido en verano. Sus bosques forman un entramado ecológico único que alberga a una fauna heterogénea y rica que comparte los rigores del clima mediterráneo.

Entre sus ramas gruesas, sus hojas, sus troncos y sus raíces se forma una trama compleja que acaba por enredar a una increíble variedad de seres. Desde las extrañas culebrillas ciegas, que frecuentan su subsuelo, hasta los grandes ciervos que se esconden entre la maleza. Las especies animales más representativas del ecosistema mediterráneo como el buitre negro o el lince ibérico están vinculadas a los encinares y su entorno.

En invierno, a pesar de las bajas temperaturas las encinas resisten; sus hojas no han sufrido ningún daño gracias a sus duros tejidos. Mientras, las grullas forman bandos enormes al amanecer que se desplazan en busca de dehesas, una forma de bosque donde se mezclan árboles, pastos y tierras de cultivo.

Cuando comienza la primavera en Andalucía, empieza a florecer el bosque y los pájaros como los mirlos, los trepadores azules o los estorninos negros, aprovechan la bonanza para hacer las primeras nidadas. Las ramas de la gran encina también forman un buen andamiaje para los nidos de los rabilargos. Estos cuervos habitan con preferencia los encinares de la mitad sur peninsular.

Los bosques mediterráneos de la Península Ibérica albergan la población más numerosa y mejor conservada de buitre negro de todo el mundo. Junto a este tipo de buitre habitan el lagarto ocelado, el mayor de Europa, el rabilargo y el pollo de buitre. Cuando comienzan a ponerse las nubes en el cielo que anuncian el otoño, llegan los ciervos a este bosque, uno de los más ricos y diversos del Planeta.

23 EL JARDÍN DE LOS DIOSES

Este episodio descubre los viejos bosques situados en torno del Mar Mediterráneo, un ecosistema único que vive entre la leyenda de los dioses mitológicos y la realidad.

En los pinares mediterráneos habitan animales como los blaps, los escarabajos, el águila imperial o el camaleón común, el único de esta especie que reside en Europa. Son bosques de leyendas milenarias y de climas cálidos, con veranos muy calurosos e inviernos templados. Existen pocos bosques que hundan sus raíces tan profundamente en la historia humana. Son viejos bosques situados en torno al cálido Mar Mediterráneo, donde las más antiguas civilizaciones imaginaron a sus dioses brutales. El clima mediterráneo más clásico y cálido se extiende desde las costas españolas hasta el Mar Negro.

Los bosques de pinos llegan a Oriente Medio, Grecia, Turquía o el Norte África pero poseen una dimensión y riqueza extraordinaria en las costas de Andalucía. El mar Mediterráneo define su propio clima, que se caracteriza por sus veranos muy calurosos y largos, primaveras breves y explosivas e inviernos templados.

En este entorno luminoso habita una fauna propia, que se mueve entre los distintos ambientes. Los pinares mediterráneos forman los paisajes donde nacieron algunos de los mitos más universales. Entre ellos, muchos animales como el único camaleón que reside en Europa, el camaleón común, el águila imperial, un ave mítica, los escarabajos desertícolas, ubicados entre dunas fósiles, o los blaps, los grandes escarabajos del pinar. En las zonas bajas brotan las lagunas protegidas por el pinar donde los flamencos explotan la riqueza de estas aguas. Mientras, las frondas del pinar soportan otras colonias de unas dimensiones mucho mayores; las cigüeñas o las garzas construyen nidos entre sus ramas.

Las espátulas tienen su especial manera de pescar en las aguas turbias y forman densas colonias entre las ramas de los pinos cercanos. Muchas veces coinciden allí con cigüeñas o garzas. El suelo arenoso permite al hurón excavar una madriguera profunda y segura que encuentran en los pinares un lugar óptimo para vivir con abundantes y variados recursos alimenticios que incluyen insectos y frutos.

Gracias a este bosque de aspecto inmutable, de aromas deliciosos y leyendas milenarias, se conservan unos ecosistemas únicos, poblados de seres casi mitológicos. Una fauna que vive en el jardín de los dioses, entre la leyenda y la realidad.

24 EL BOSQUE DIMINUTO

En este episodio descubrimos los olivares mediterráneos de Andalucía, un bosque geométrico que forma un ecosistema único en el que la riqueza y diversidad de la flora asociada al olivar, multiplica la diversidad de insectos. El olivar crea un microclima acogedor en su interior: frescor en verano y viento en invierno.

Existe un bosque inimaginable por su geometría y sus formas. Es el más sorprendente, el más raro y extraordinario del mundo. Un bosque geométrico, ordenado, que es capaz de crear un ecosistema único, un refugio para la vida silvestre en medio de territorios muy humanizados.

Los olivos ocupan la cuenca del Mar Mediterráneo, desde sus confines orientales, en Grecia, Turquía y Oriente Medio, hasta el norte de África, pero su reino más importante se sitúa en la Península Ibérica, en Andalucía. En la actualidad, los olivos incrementan sus territorios: a principios del siglo XXI están cultivadas más de 11 millones de hectáreas. Se trata de la mayor plantación permanente en superficie a nivel mundial.

En los olivares andaluces, la vida salvaje se extiende de forma ininterrumpida. Por un lado existe un microcosmos enormemente rico en torno a este mítico árbol, que parece revivir al comienzo de la primavera. Sus hojas y flores minúsculas son el escenario de una batalla campal. Las partes más sensibles del árbol y su corte de plantas acompañantes son atacadas por polillas, cochinillas y pulgones. Pero aquí es cuando aparecen los aliados del olivo: las larvas de las mariquitas, las larvas de las crisopas o el escorpión; un arácnido cargado de veneno o los grillos encapuchados.

Aunque muchos animales y plantas del olivar están adaptados a la sequedad y el calor, en primavera el paisaje de este bosque ordenado es realmente colorido. En una hectárea de olivar tradicional es fácil descubrir más de 100 especies de plantas y en Andalucía pueden llegar a varios cientos, muchas de ellas de origen mediterráneo. La riqueza y diversidad de flora asociada al olivar multiplica la diversidad de insectos. El gran abdomen de las hembras de las aceiteras las convierte en uno de los escarabajos más inusuales y grandes de Europa.

Además, la trama ecológica en torno a los olivos se enriquece con pequeño mamíferos muy vinculados al ecosistema mediterráneo como el conejo común, que encuentra aquí un cobijo cómodo y seguro.

El olivar, gracias a su verdor, crea en su interior un microclima acogedor, que ofrece frescor en verano o protege del frío y viento en invierno. Su sombra también ampara y refresca a las plantas vivaces que viene en torno a los troncos que sustentan a liebres y roedores.

25 SELVAS EN LA CUMBRE

Este episodio descubre los pinsapares de Andalucía, un bosque de abetos en el que los vientos del Océano Atlántico hacen que sea uno de los lugares más húmedos del sur de Europa. Entre estos árboles de montaña habitan el buitre leonado, la jineta, los piquiteros, las cabras montesas o la culebra de escalera.

En torno al Mar Mediterráneo perdura un extraño puzzle de abetos que se refugian en montañas apartadas desde el Mar Negro hasta los Pirineos pero sólo en Andalucía y en el norte de Marruecos crece el pinsapo. Los vientos húmedos que provienen del Océano Atlántico ascienden por las montañas del sureste de la Península Ibérica cargados de agua. Son los responsables de que sea uno de los lugares más húmedos del sur de Europa, en un ambiente seco y extremo.

Los pinsapos son abetos relictos que, junto con otros abetos primitivos, aprovecharon las épocas frías de la era glaciar para distribuirse en torno al mediterráneo. Ocultos en las laderas sombrías, los pinsapos se han convertido en árboles de montaña y es allí, en las alturas frescas y lluviosas de algunas sierras andaluzas, donde han perdurado.

Allí crece y se consolida una de las colonias más numerosas de buitre leonado de Europa. Árboles y animales han aprendido a vivir aquí, con sus peculiares condiciones climatológicas. La fauna asociada a los pinsapos y sus paisajes es muy variada. Entre ellos, habita la jineta, un carnívoro de origen africano que se ha adaptado a los densos pinsapares. Los piquiteros son uno de los pájaros más originales del mundo por su pico curvo, y los luganos son pájaros forestales que forman bandadas muy cohesionadas. Además, las cabras montesas viven aisladas en las zonas más agrestes de la Península Ibérica.

Los pinsapos también reciben las visitas de otros animales como la culebra de escalera o el autillo, un búho pequeño. En las aguas de los pequeños ríos habita el cangrejo de río ibérico, una especie que ha encontrado ahí su último refugio. Todos ellos forman parte de la vida de estas montañas únicas, las montañas de los pinsapos donde se refugia una fauna y flora únicas, un lugar especial donde el cálido sur se convierte en un paraje fresco y lluvioso.

26 EL ÚLTIMO BOSQUE

Capítulo dedicado a concienciar sobre el cuidado del planeta Tierra y la responsabilidad que tiene sobre el mismo. Los bosques y selvas que tapizan la superficie se han visto arrasados en un 70% en los últimos siglos y muchas especies como monos y lémures están en peligro de extinción.

Los bosques y selvas que tapizan la superficie terrestre son un ejemplo de cómo la naturaleza es capaz de aprovechar los distintos ambientes y de adaptarse de forma casi milagrosa a lugares gélidos, calurosos, desérticos o salinos. Cada año se despoja a la Tierra de 9 millones y medio de hectáreas de bosques y selvas; el equivalente a la superficie total de Portugal. ¿Qué se pierde con la deforestación de selvas y bosques, por muy lejanos que parezcan?

Los grandes simios antropomorfos, los monos y los lémures viven bajo una amenaza sin precedentes: la destrucción de los bosques tropicales ha provocado que casi el 30% de todas las especies de primates estén en peligro de extinción. Además, la alteración provocada por las sociedades humanas llega a los confines de las selvas y contamina lugares.

La explotación masiva de los recursos naturales es uno de los grandes factores con los que se aniquila la biodiversidad de las selvas y la gran responsabilidad del comercio global en la pérdida masiva de especies en todo el planeta está conectada directamente con la cesta de la compra. ¿Es posible que el ser humano aprenda a conservar y mantener la riqueza y la biodiversidad?

Por primera vez en la historia de la humanidad, el ser humano es capaz de trasformar su planeta, sus ecosistemas, sus selvas y bosques, sin tener muy claro cuáles serán las consecuencias pero si sus pérdidas: es el momento de reflexionar. Acciones sencillas y personales ayudan de forma directa a preservar las selvas y bosques del planeta: la producción y consumo responsable, el reciclado de papel y madera, el uso de nuevas energías o la protección del territorio son compromisos que ya no pueden esperar.


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1. El despertar de la vida
2. El paraíso australiano
3. El Edén tropical
4. La selva de los espíritus

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5. Selvas ancestrales

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6. La taiga, el bosque infinito

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7. Un mundo de espinas

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8. Selva en las nubes

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9. Las ciénagas eternas

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10. El bosque de fuego

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11. Una jungla de aromas

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12. El bosque mariposa

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13. La selva de la luna

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14. Selvas en el mar

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15. Bosques de ribera

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16 Bosque caducifolio

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17 Las junglas de la sed

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18 El bosque místico

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19 La jungla oscura

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20 En el bosque de los gigantes
21 El reino del sol

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22 El bosque domado

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23 EL JARDÍN DE LOS DIOSES

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24 EL BOSQUE DIMINUTO

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